Experiencia Semana Santa, en Algarrobito

Experiencia Semana Santa 2018, Colegio Teresa Videla

Con gran alegría el día jueves 29 de marzo nos reunimos  un grupo de misioneros formado  por alumnos,  profesores y religiosas, de los colegios: Teresa Videla  ubicado en La Serena, María Reina Inmaculada ubicado en La Isla de Maipo y Josefino Santísima Trinidad de Santiago. Formando un grupo de 47  personas. Nos  dirigirnos a la Parroquia de Algarrobito. El entusiasmo se hacía notar en las voces de los alumnos que se reencontraban con compañeros de jornadas anteriores.  El objetivo de nuestro viaje fue apoyar al Párroco, Fernando Castro Cortés,  en algunas  localidades de su Parroquia, ya que él no podría realizar  las celebraciones propias de la Semana Santa.
Nuestra primera parada fue en el Rosario de ahí nos dirigimos a Gabriela Mistral, Calera, Pelicana, Marquesa y Nueva Talcuna. Cabe mencionar que en todas las comunidades fuimos recibidos con alegría y gozo de poder compartir con ellos, estos días de tiempo fuerte para nosotros los cristianos. La disponibilidad y acogida fue desbordante, su generosidad fue manifestada de diversas  maneras. Fueron los primeros signos que nos introdujeron a la vivencia del jueves Santo dedicado al amor fraterno y a la enseñanza de la humildad y servicio.
Una vez instalados en los lugares, rápidamente nos pusimos en camino para preparar la celebración del Jueves Santo. El signo que Jesús nos entrega, nos enseña a ponernos en la disposición de los demás hermanos, este es un signo de discipulado. Fue realizado con el lavatorio de los pies en algunas comunidades y otras con el lavatorio de las manos. Participaron los miembros de la comunidad. Fue una experiencia bella en la que la sensibilidad de lo humano hizo encontrarnos en la gracia de la Presencia de Dios.  El día viernes nos dispusimos para encontrarnos con toda la comunidad, realizamos visitas a los enfermos, visitamos a los mayores, nos encontramos con los niños para disfrutar de juegos y dinámicas, realizamos toda la preparación del viacrucis junto con el pueblo, ya que ellos se responsabilizaron de las estaciones del viacrucis.
El viacrucis nos condujo por las calles principales de las distintas comunidades, en el que las personas se fueron sumando a la vivencia del sufrimiento de Jesucristo y al mismo tiempo fueron uniendo sus propias dolencias, problemas. En pocas palabras sus propias cruces, esas cruces que en silencio y con dolor llevan cada uno de ellos  (perdida de un hijo, enfermedad, soledad de la vejez, pérdidas materiales, etc…) todos estas realidades ayudaron a entender que Cristo acoge esos dolores y a sentirse acompañados.
El día sábado 31, continuamos con la visita en cada comunidad y el encuentro con su gente. El signo más importante del día fue la celebración de la vigilia Pascual. Fue un gozo esta celebración, si bien es cierto que el día anterior nos quedamos con fe por saber que nuestro dolor es acogido y acompañado, en la vigilia Pascual se nos invitó a Resucitar con Jesucristo de esas penas y dolores. La fiesta y el gozo estaban presentes. Los rostros, al principio, llenos de expectación se fueron tornando en gozo, paz y alegría. Hubo fiesta, hubo fiesta porque no sólo se sintieron acompañados y escuchados, sino que sintieron la fuerza de la vida que el Señor les estaba regalando.
Esperamos poder seguir acompañando a estas comunidades durante el año y especialmente durante las vacaciones de invierno.
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